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La raíz autodidacta: el taller como escuela
Lenguaje corporal humano
Lo urbano y geometría
Mitología urbana
Formación del pensamiento, identidad y estilo
Destino de la obra
Significado de la obra urbana
Horizonte íntimo

 

La raíz autodidacta: el taller como escuela
 
   

Su niñez y adolescencia suceden entre el juego, la observación y la práctica educativa en el estudio-taller de su padre Andrés Peraza, escultor, quien se empeña en que asuma la práctica de la libertad creativa, que comprenda el mercado, la utilidad y las secuelas de la tecnología industrial. Estos tres factores son moduladores de su trayectoria artística, académica y cultural.

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n: Miguel Peraza (1959) en su taller de Cuajimalpa del Distrito Federal

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Lenguaje corporal humano
 
   

Con sólo 16 años de edad, se inició en la producción bajo la guía paterna, creando pequeñas piezas con técnica tradicional de modelado para fundición en bronce a la cera perdida. Emprendió el camino de la plástica con la expresión corporal de desnudos y, arte testimonial sensible a la penuria y la vida rural desahuciada crudamente con la industrialización y la concentración urbana, evoca la Revolución Mexicana, el reparto agrario, la vida rural y la naturaleza.

 



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Lo urbano y geometría
 
   
Lo apasiona la urbanidad, la metrópolis: la calle es la realidad común y colectiva, es la auténtica institución pública, el espíritu convivencial, en esta interactúa el homo urbs (hombre de ciudad). Combina para este propósito, el orden urbano, sintetizado en el avituallamiento público: albortantes, aceras, drenaje, cabinas telefónicas con la presencia humana, desnudos que interpelan la realidad metropolitana, sólo provistos con tecnología de punta: telefonía celular, walkman. Mientras otros habitantes son inteligibles por la vestimenta formal de saco y corbata, pero que se desplazan con sencillos mecanismos - casi primitivos -, como puede ser una patineta tirada por un pequeño perro. Las mujeres, calzan tacón alto, visten falda, blusa, prendas con las que no pierden sensualidad y magia. Son observadas de reojo, por un lector de periódico, de pie tranquilamente hojea y ve. En los drenajes subterráneos, conviven a la hora del almuerzo trabajadores, que aprovechan el descanso para mirar la calle desde una alcantarilla destapada. A este proyecto escultórico lo designó: “La marcha de la urbanidad” (1989), que con otras muestras como “Urbanidades” (1991), “El Urbanismo escultórico” (1994) son la pauta para la constitución de su identidad, y de este modo su madurez escultórica. Pronto asocia la producción de pequeño fomato con la obra monumental, en esta búsqueda seguirán exposiciones como “Falsos Monumentos” (1994), “Embriones monumentales” (1996). En sus proyectos sus proyectos generalmente, el pequeño formato es el principio de la obra monumental.

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Mitología urbana
   
En momentos, trae a cuenta la herencia arcaica, hombres y mujeres alados que rescatan sus funciones menguadas para poder navegar infinitamente en la imaginación. Los objetos son en momentos multifacéticos, en técnica mixta por los materiales objeto de su obra, que incorporan volúmenes simétricos e introduce paulatinamente, el uso de desechos mecánico-industriales, para lograr la expresión abstracta, en otras lo entrelaza con lo figurativo, que no es necesariamente real.
Son representaciones teatrales de la realidad urbana tangible o imaginaria, desdoblada: cotidiana, colectiva, de simbologías contingentes, agenciándose del sentido común la poesía íntima de las masas. No desaparece la sensualidad y la expresión corporal ni siquiera en lo francamente abstracto, esa es una constante que enriquece su producción, en piezas cada vez más depuradas y complejas, que redimen la mitología urbana. En algunos casos sus piezas se convierten - por mérito propio - en íconos de universidades, de grupos socioculturales, religiosos y de las administraciones municipales, estatales y federal. O sencillamente habitan la casa del sensible coleccionista.

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Formación del pensamiento, identidad y estilo
   
La localización del estudio-taller en su infancia, es en una zona industrial del área conurbada de la ciudad de México; ambiente fabril que influirá decididamente, sobre los materiales objeto, pero sobre todo, en la singularidad conceptual de su obra en la madurez, que sintetizan muestras como: “Arqueología del Futuro” (1999) o “Máquinas Inútiles” (2001-2002), en las que descubre la inferencia creativa, sensitiva y la belleza en lo mecánico y autónomo, como extensiones del cuerpo humano y la organización social. Su obra juega recurrentemente con estos elementos de precisión mecánica y las huellas emocionales de quienes los crearon, los usaron, obtuvieron beneficio y sufrieron; finalmente los desecharon. Miguel Peraza les da un sentido trascendente, de vida-viva.

Consigue con sutileza asociar técnica tradicional de modelado, fundición, con soldadura para herrería, vidrios ensamblados u ordenados bloques transparentes con madera y metales diversos, con el fin de hacer memoria tan necesaria para alimentar el alma.
Provoca contrastes, desentrañando lo absoluto, atrofiado, entendiendo las señales, la dialéctica del significado y el significante.
Sin lenguaje no hay conciencia ni sujeto humano, de este modo su obra “Espiritualidad del conocimiento” (bronce fundido a la cera perdida, 2006), es una columna partida, en cuanto tal, símbolo de la civilización y la cultura, pero su contenido, al mismo tiempo, expone otra explicación interior, son los tres nudos del cordón franciscano. Asís, el humanista por excelencia, es asumido por los cristianos pero también por los intelectuales de la teoría crítica y hasta por los escépticos. Con el desprendimiento del tener, nace el amor indispensable para el ser. La fratría y la comunidad son el pie de la escala de la civilización; el amor, origina la convivencia humana y la armonía con la naturaleza. La armonía es significada entonces, con la geometría esferas y cubos gravitando, es la dimensión humana astral pues, las leyes del cosmos son las leyes del alma, tantas veces olvidado: somos hijos de polvo de estrellas.

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Destino de la obra
   
Críticos y periodistas especializados, lo han denominado el “Escultor de Universidades”. Parte importante de su obra se ubica en campus universitarios. Estas comunidades son las que acogen sus exposiciones, monumentos, seminarios, conferencias, investigación, cursos e intercambio. Acompañan a Peraza en su evolución escultórica: El ITAM, el Tecnológico de Monterrey en los Campus: Estado de México, Ciudad de México, Querétaro e Irapuato. La Universidad Simón Bolivar; las Universidades Tecnológicas del Norte de Guanajuato y de León; la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Xalapa. En otros países, la University of Southern Indiana,Estados Unidos y la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia. En el ámbito de la extensión educativa en el Museo de Arte de Querétaro y en el Museo Metropolitano de Monterrey.

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Significado de la obra urbana
   
Hasta ahora son 33 monumentos, basta con mencionar algunos que por su relación cotidiana e interacción con la gente, adquieren significado social referencial: Espíritu Probursa (El hombre del portafolio, 1998), localizada en Paseo de la Reforma; “La Sierra de las Lomas” (2005), en Paseo de las Palmas; “Paul Harris” (2005), fundador del Rotary International, Parque de las Américas, Polanco y “La espiritualidad del conocimiento”, en Río Mixcoac. Son clásicas, el “Ajedrez Cervantino” (1993), comúnmente llamado por su tamaño “El ajedrez gigante”, instalado para su uso diario en el campus del Tecnológico de Monterrey de la Ciudad de México. Su “Reloj Solar”, en “La Ruta Cósmica” - proyecto de su autoría -, en el campus de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia. Estas obras consuman su sueño de hacer escultura transitable y habitable.

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Horizonte íntimo
   
Comparte su vida con Gabriela Coppola cuyo amor es germen de inspiración; han procreado dos hijos, Inés y Gorka.
Su estudio-taller desde 1989, se localiza en una pronunciada loma de Cuajimalpa, área natural favorecida de la principal metrópoli mexicana, por la preservación de la naturaleza: bosque frío- templado, montaña y río. También, comunidad tradicional que contrasta con las más modernas edificaciones del complejo urbano de Santa Fe, el más avanzado desarrollo de la ciudad de México.
Como es usanza mexicana de los creadores populares, su hogar es parte de la edificación, la comunidad llama a su casa-estudio-taller, la “Casa de las Ventanas”; es así, una casa de ventanas abiertas. Los niños, estudiantes de arte, profesores e investigadores regularmente visitan, participan, trabajan en las áreas de producción, diseño y consulta de archivos documentales.

Son de la comunidad, sus aprendices, oficiales y maestros; participa en la preservación del ecosistema, la interacción de la comunidad con el medio ambiente con los usos y costumbres. Se integra a la comunidad, aportando obra para beneficio social, participa en el fomento cultural y la enseñanza, aprende de la inteligencia comunitaria y el conocimiento ancestral.
Es profesor titular desde 1981, ahora con su experiencia autodidacta de más de 30 años y su formación académica, imparte asignaturas, seminarios y conferencias sobre mercado, historia y producción de arte, en varias universidades públicas y privadas de México y en las de otros países, en las que ha fundado la asignatura de Mercado del Arte.

Ha publicado un libro “El arte del mercado en arte” y coordinado la edición de otros sobre ensayo sociológico, antropológico, filosófico, politológico, estético, de género, mercado del arte y, publicaciones conmemorativas de las instituciones de enseñanza superior. Escribe en distintos medios de prensa (El Universal, Excelsior) y en revistas (Fotozoom, Amura, Real Estate) . Investiga sobre el mercado, la historia y las corrientes del arte. Su quehacer, es allanar con una perspectiva humanista, la distancia abismal entre los creadores y el mercado en la era de la industria cultural, con la necesaria construcción del nuevo sujeto en la globalidad, en tanto universalización multicultural para lo que nada de lo que es humano sea ajeno.

Imagen: Miguel Peraza en su taller de Cuajimalpa junto con su
equipo de trabajo.


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